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Las madres

Las Madres

       

Satur en su reflexión sobre el atentado del T4, clama por las madres de los terroristas. Esto me ha hecho reflexionar acerca del papel de las madres en todo esto.

                 

Creo que Satur tiene razón al pedir responsabilidad a las madres en este caso. Si una madre no condena el terrorismo y no enseña a sus hijos, cuando son pequeñitos, que la violencia genera desorden destrucción y retraso, lo que les enseña es a aceptarla como algo normal, un recurso para ser oídos. Si esa madre tolera la violencia hacia ella o cualquier otro, esta enseñando a sus hijos a ser violentos y si esa madre, no importa lo abnegada que sea o lo mucho que los proteja, odia y critica constantemente sin razones a las que asista la lógica,  manteniendo rencillas rancias y obsoletas, esa buena madre, está criando gente violenta.

                

Todas las madres somos responsables de la educación de nuestros hijos y, nos guste o no reconocerlo, tenemos una gran carga que asumir en el sufrimiento, éxito o fracaso de nuestros  vástagos.

                 

Claro que el adulto "puede escoger", pero para salir de un ambiente de violencia tienes que apartarte de él, renegar de los tuyos ¿Quién es capaz de hacer eso? ¿Quien es capaz de renegar de su madre, de su familia? ¿Quien es capaz de inventar un patrón diferente? La familia es todo lo que somos, en ella aprendemos a comunicarnos con los demás ,y perdonadme si insisto en que todo, absolutamente todo, lo copiamos de algún otro ser humano, luego es fácil entender que no seamos capaces de liberarnos de los que nos alimentan y dicen como ha de ser nuestra vida y como a de ser el mundo que nos rodea.

                         

Tengo que decir además que la madre suele ser la que conserva el detalle, el recuerdo y que en las madres de los terroristas existen recuerdos grabados a fuego por sus propias madres acerca de los horrores vividos en su historia remota, por la familia, que hacen que se actualicen y crezcan en su historia reciente.

                       

La madre de un terrorista es una mujer convencida o sometida a esa violencia, esa madre siempre justificará la violencia  de su hijo, no importa quien caiga, porque ella misma es un producto de la violencia, por tanto es difícil que pueda enseñar otra cosa.

                                       

Seguramente que muchas de las madres de los cachorros, los que destrozan, los que amedrentan a los trabajadores que tienen que coger un autobús para ir a trabajar quemándolo, sin importarles poner en peligro su integridad, aquellos que hacen la vida imposible a la gente que quiere vivir en paz, instaurando la agresión como forma de vida, muchas de esas madres, decía, están convencidas de que no tienen que pedir perdón a nadie, que la culpa es de los otros. Esas madres no quieren ni pensar en ello, los chicos se sienten autorizados y cuando sean irremediablemente adultos

 serán soldados del terror y no habrá vuelta atrás.

                                

¿Porqué iba alguien a considerar delictivo el enfado de su hijo contra un sistema que no conoce más que de  oídas, desde la parcialidad de su grupo que le autoriza a destruir lo que todos pagamos con nuestra contribución? ¿Eso no es delito, eso no merece castigo, debemos, todos los demás, someternos al capricho de los chicos? ¿Con que lógica se está educando a esas criaturas que ni siquiera se les enseña a pensar? ¿Es eso represión, como dicen?

                                    

Siempre, he querido que se mantuviera vivo el euskera, mi abuela materna lo hablaba, y yo empecé a estudiarlo en Chile en el Centro Vasco y siempre estoy a vueltas con él. Siempre, he defendido que se mantengan las tradiciones y que honremos a los que han construido un mundo mejor, a pesar de todo. Siempre, he creído que hubo razones para lo que pasó, pero ya soy incapaz de ver razones para lo que está pasando, creo que hoy sólo predomina la sin razón, a lo mejor a fuerza de negar el español han conseguido desaprenderlo y por eso son incapaces de reconocer los conceptos que encierran sus palabras. No entienden lo que es la democracia, se les escapan los conceptos modernos que intentamos aprender con dificultad, y desde luego, no tienen ni la menor idea de lo que significa el respeto al otro, al que piensa distinto y su derecho a existir.

                                 

Es obvio que la madre dice al padre que no blasfeme, pide al padre moderación e intenta suavizar, crear armonía, por el bien de sus hijos, o bien,se somete a la violencia, o incluso puede que sea la que la provoque. La madre impone, en la mesa el respeto a los demás o el odio y la crítica, creo que en eso todos reconocemos a nuestras madres. Y seguro que todos llevamos muy visible el sello de mamá, aunque luego los varones imiten el comportamiento de papá, por cuestión de afinidad de género.

                 

Me parece triste que todos esos hombres y mujeres, que con una educación distinta hubieran sido grandes pilares de nuestra sociedad, esa que trata de reinventarse constantemente, se hayan perdido, tanta muerte y dolor no tiene retorno porque aunque la gente perdone, la vida no perdona. 

                              

No me cabe duda que si todas esas madres y padres hubiesen sido educados con una mente más amplia hoy esos hijos que dan la espalda a los jueces y nos escupen a todos a la cara, ocuparían cargos importantes y estarían construyendo en vez de destruir, enriquecerían la idea de democracia, cambiarían leyes, en vez de desarrollar un régimen totalitario y absolutista, que a su vez, es el que dicen, los ha movido a esta sangrienta lucha.

                        

Yo también soy una madre vasca porque he sido educada por una madre vasca de otra gran madre vasca que sufrieron los horrores de la guerra, cuyos maridos y padres fueron hechos presos por la intolerancia del régimen y sufrieron los campos de concentración  y la desolación, que, sin embargo, no enseñaron a sus hijos a odiar, porque sólo querían reconstruir y evitarles tanto dolor.

                            

He llegado a pensar que el tema de la autodeterminación es algo que se han tenido que inventar para justificar la violencia, pero es un argumento tan pobre y manido que no creo que “Nuestro País Vasco” , se lo merezca. Hoy existe un parlamento para defender esas u otras ideas.

                      

No voy a pedir a las madres de los cachorros, ahora aterrorizadas por las consecuencias de sus actos, que me escuchen, es bastante sabido que padecen una gran sordera y una, aún mayor ceguera, porque si no fuese así, ya  habrían convencido a sus hijos e hijas de que es mejor luchar con hechos positivos que ofrezcan soluciones y que eso lo pueden conseguir desde las instituciones que ellos atacan, convenciendo desde las urnas a los que matan. Así, no tendríamos que escuchar el absurdo que les lleva a decir que "el gobierno ejerce la represión” cuando las leyes les piden cuentas por sus actos criminales y no tendríamos que asistir al bochornoso espectáculo de los que matan y amenazan con la muerte a los que los consideran asesinos por sus crímenes probados.

                        

Decíamos  hace tiempo que había gente que vivía hipnotizada por una idea y que no veía más allá, pues aquí tenemos los efectos de esa hipnosis de un grupo que no quiere saber y no quiere aprender cosas nuevas, frescas y renovadoras porque tuvieron la desgracia de ser educados exclusivamente en el odio con el que condenan a sus víctimas absurdamente, ya que ahora, ya no hace falta matar para conseguir que te escuchen o para conseguir cambiar las cosas.

                                     

El perdón sólo se valida cuando el comportamiento que generó el dolor desaparece para siempre. Al parecer las madres podemos contribuir, por acción u omisión a que nuestros hijos sean asesinos, aunque no nos guste oirlo.

                    

Yo, como madre, hago mi acto de contrición, por si mi forma de educar a mis hijos no les sirve para vivir bien y contribuir a que el mundo sea mejor, más justo; para que viva en paz, como lo intentaron mis antepasados. Yo no quisiera, por nada, que mis hijos o los hijos de mis hijos tuvieran que vivir la pesadilla de la violencia y de la guerra o que impusieran a otros el vivirla.

 

Si creo como Satur que tendríamos que preguntar a estas madres el por qué no hay una solución para la horrible violencia de sus hijos y de los hijos de sus hijos, a lo mejor ellas nos podría explicar lo que no somos capaces de entender.

 

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