Xenofobia en las calles de Villaverde

Esta semana nos sacude otra noticia terrible. Resulta que una pelea entre chiquillos acaba con el apaleamiento y muerte a cuchillo de uno de ellos.

Esta semana nos sacude otra noticia terrible. Resulta que una pelea entre chiquillos acaba con el apaleamiento y muerte a cuchillo de uno de ellos. Tuvo la osadía de recriminar a unos críos que le estaban mojando con sus juegos de agua; a buen seguro que les dedicó alguna mala palabra o algún gesto duro. Los pequeños buscaron protección junto a sus mayores, que con la ayuda de los colegas, no tuvieron otra opción que ir a darle su merecido. Era probablemente la excusa perfecta para vengarse por antiguos conflictos de barrio. Una cosa lleva a la otra y en el fragor de la batalla, casi sin saber cómo, uno de los atacantes se descubre la mano ensangrentada y la mirada de angustia del que se sabe morir, clavada en su rostro. El resto de la historia todos la conocéis. O la imagináis. Los servicios de urgencias no pueden hacer nada. Nadie se lo cree. "!Parece mentira, si hace tan sólo un momento estaba lleno de vida¡". Cualquiera de nosotros podría estar ahí, en el suelo, sobre un viscoso y pegajoso charco rojo... impregnándose todo de ese olor trágicamente dulzón. La fragilidad nos sobrecoge. No puede haber una historia más triste, pensé... y me equivocaba.

Resulta que pocos días después, un grupo de jóvenes decide tomar la justicia por su cuenta. En un alarde de dudosa brillantez consiguen poner en marcha su neurona -la de pensar- que no sin dificultad les conduce al siguiente razonamiento. Si el homicida asesino era sudamericano y un sudamericano es un extranjero, cualquier extranjero debe ser peligroso y por ello, todos merecen una paliza si no la muerte. Demasiado complejo para la mayoría aunque nunca falta el que consigue leer entre líneas: "Leña al extranjero". Aquella pobre, desgastada y moribunda neurona empleó su último "chispazo" para que jóvenes armados con los útiles que curiosamente encontraron en sus casas, salieran de caza por Villaverde.

Esta noticia es doblemente triste. Resulta que somos tan imbéciles que un muchacho se muere en nuestras calles víctima de la ignorancia y la estupidez, y lo mejor que se nos ocurre hacer es superar el absurdo. Resulta increíble que esa misma neurona, la que con dificultad impide que se les caiga la baba por la comisura, es la que convenientemente entrenada y educada les podría haber ayudado a evitar la tragedia buscando soluciones.

A mi juicio, esto sólo tiene una solución. Pasa por la educación de nuestros hijos en la tolerancia y la cultura. No se trata de saberse los afluentes del Ebro ni el teorema de Pitágoras. Se trata de esa otra cultura más difícil de aprender y que los títulos no siempre garantizan. La que nos ayuda a ser más personas y menos grupo. A ser críticos con los radicalismos, los nacionalismos, los racismos y toda clase de despotismos. Seguro que la mayoría de estos soldados improvisados son hijos de emigrantes. Se nos olvida que muchos de nuestros padres y abuelos vivieron una terrible guerra civil que sumió a España en la más terrible miseria, la misma en realidad que hoy trae de sus respectivos países a muchas personas con otra lengua, raíces y costumbres. Todos tenemos algún familiar que se vio obligado a dejar su tierra para poder dar a los suyos una vida mejor, a veces al extranjero y a veces a otra provincia. Hoy, muchos de los descendientes de estos luchadores, ven con malos ojos que haya emigrantes entre nosotros; y por desgracia, no hace falta ni siquiera ser extranjero. Los hay que encorbatados, supuestamente leídos y bajo el amparo de las urnas, se creen amenazados por el resto de España -¿por mí, por vosotros?- y alientan actitudes xenófobas y violentas bajo un tinte nacionalista. Cobardemente tiran la piedra y esconden la mano, pero eso es otra historia.

Si el azar nos ha traído a este planeta y tenemos que coexistir, hagámoslo inteligentemente. Tu felicidad y tu bienestar empiezan con los de tu vecino. Necesitamos educación, cultura, tolerancia,... y lo necesitamos ya. De aquí al resurgimiento de los nacionalismos radicales, de la extrema derecha, de la extrema izquierda, digo yo que qué más da cuando son extremas, no hay tanto trecho. Mañana podría ser demasiado tarde para cualquiera de nosotros, como lo fue ayer para este pobre muchacho de Villaverde.

Reflexionemos todos. No podemos cambiar el mundo, lo sé. Pero si tú mejoras tu entorno, si tus hijos mejoran el suyo, ... el mundo mejorará, para ti y para todos.

Mientras tanto, descanse en paz.

Flashes

Si cada vez que pienso en ti te enviara un sms, no podría dormir, ducharme, ir a natación, bailar, hacer presentaciones, escribir en Facebook ni hacer el amor.

Ahora paro en seco un informe y te escribo en letras de nube sobre el cielo de Shanghai:

te quiero . . .
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"No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo"

Galileo Galileo

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(823)

<¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?

Bertrand Russell

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(777)

Nada en el mundo puede sustituir a la perseverancia. El talento no lo hará; nada es más común que un hombre de talento sin éxito. El genio tampoco; el genio no premiado es casi un axioma. La educación por sí sola tampoco; el mundo esta lleno de cultos sin gloria. Sólo la perseverancia y la firmeza son omnipotentes.

Adam J. Jackson

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"Live and work but do not forget to play, to have fun in life and really enjoy it"

Vive y trabaja pero no te olvides de jugar, de divertirte en tu vida y de disfrutar de ella.

Eileen Caddy

    

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