Cosas que pasan

  • Imprimir

Noviembre va montado en un corcel veloz, las esquinas de mi ciudad se llenan de figuras que adornarán la navidad y las gentes se preparan para las múltiples comidas y cenas con los compañeros de trabajo, ojean los regalos que pedir a Papa Noel y luego a los Reyes y todos ruegan que la imaginación asista a los responsables de nuestro país para que sepan resolver la situación en la que tanto codicioso nos ha puesto.

En nuestra España  se protesta mucho pero jamás se protesta. Perdemos derechos por minuto, supongo que nuestros antepasados que tanto lucharon por lo que teníamos, se revolverán en sus tumbas al comprobar nuestros retrocesos. Ayer preguntaba uno de mis alumnos ¿Has visto a alguién salir a la calle a protestar por la jubilación que ahora será a los 67? y yo le conteste que incluyendome a mi, no, no había visto a nadie. Y el agregó ¿Has visto la que han montado los franceses? Y si, si lo ví y pensé que nuestra situación es muy triste porque no queremos pensar, queremos un papá que nos solucione los problemas y siempre confiamos en que alguien nos saque del atolladero.

Ya no me atrevo ni a escuchar nuestras noticias porque cada vez que las veo en televisión me deprimo profundamente y comprendo que los demás prefieran ver los deportes o vayan a los conciertos y se atiborren de insensibilidad.

Pero bueno, aunque parece quedar poca España, y cada uno nos aferramos a nuestro cachito, aún queda algo y yo, en la forma más castiza de la Provincia de Madrid, donde vivo, también espero de Papa Noel y Los Reyes  nos traigan hombres y mujeres honestos con gran sentido de la responsabilidad, buenos gestores, imaginativos y llenos de energía, que nos enseñen y a los que les importe más sacar a su país a flote y unir todos los esfuerzos, vengan de donde vengan, que todas las fotos del mundo.