Allá por los inicios del siglo XVII andaban los suecos ideando la manera de darle su merecido a sus vecinos polacos. Construyeron un gran barco de guerra, que asustara no sólo por sus armas sino por su simple presencia. Una impresionante embarcación que pusiera en su sitio a todos los posibles enemigos del país.

El día se presentaba un poco tormentoso. La embarcación esperaba orgullosa mostrando todo su poderío ante los que se acercaron a verla. Un chasquido seco avisó del lento discurrir de la nave por el dique seco hasta alcanzar las aguas del puerto de Estocolmo. El mar le dio la bienvenida meciéndola con cuidado, casi con cariño, majestuosamente. El orgullo patrio impregnaba el ambiente. ¡Qué gran obra de ingeniería! Poco a poco, la nave se adentró en las aguas del puerto cuando de pronto... empezó a cabecear. Con cada vaivén, el agua entraba a través de las incontables puertas de la fila inferior de cañones. Cuanta más agua entraba, mayor era la amplitud de los movimientos del casco. Todo el puerto contuvo la respiración cuando los marineros empezaron a saltar al agua. Incrédulos ante un desastre seguro. Muchos de ellos saltaron al agua conscientes de que no sabían nadar, con la esperanza de encontrar una mano que les ayudara a salir y que para muchos nunca llegó.

     

El Vasa, que así se llamaba este barco de guerra, pronto se vio hundido completamente. Lo que iba a ser una demostración de poder había terminado de la peor forma posible en tan sólo unos minutos.

Trescientos años más tarde, en pleno siglo XX, consiguen reflotarlo y atónitos ante el excelente estado de conservación, deciden construir un museo para mostrar al mundo este gran barco de guerra cuya única lucha se lidió con una pequeña tormenta, y perdió. Eso sí, mostrando una gran belleza que aún hoy en día te hace contener la respiración.

     

En España nos hubiera recordado al submarino de Gila, que de color está perfecto pero que no flota... Ellos han sabido encumbrar y dar esplendor a una tremenda metida de pata, y eso tiene su mérito ¿o no? Ahora que lo pienso, ¿vendrá de ahí lo de hacerse el sueco?

A todos aquellos que tengáis la suerte de viajar a Estocolmo os recomiendo la visita al Vasa museum, aunque sólo sea por curiosidad. Lo reconoceréis por ser un edificio futurista junto al mar, con tres mástiles sobresaliendo del tejado. Dan sesiones de vídeo explicando sus características y su historia. Parece ser que se hundió por un error en el cálculo del lastre con que lo cargaron y no por su diseño.

¿Tienen o no tienen arte?

Un abrazo a todos. Por cierto, sigo de vacaciones... je, je.

Flashes

Si cada vez que pienso en ti te enviara un sms, no podría dormir, ducharme, ir a natación, bailar, hacer presentaciones, escribir en Facebook ni hacer el amor.

Ahora paro en seco un informe y te escribo en letras de nube sobre el cielo de Shanghai:

te quiero . . .
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"No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo"

Galileo Galileo

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(823)

<¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?

Bertrand Russell

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(777)

Nada en el mundo puede sustituir a la perseverancia. El talento no lo hará; nada es más común que un hombre de talento sin éxito. El genio tampoco; el genio no premiado es casi un axioma. La educación por sí sola tampoco; el mundo esta lleno de cultos sin gloria. Sólo la perseverancia y la firmeza son omnipotentes.

Adam J. Jackson

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"Live and work but do not forget to play, to have fun in life and really enjoy it"

Vive y trabaja pero no te olvides de jugar, de divertirte en tu vida y de disfrutar de ella.

Eileen Caddy

    

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