La mañana se sentía húmeda, con un sol que sólo fortalecía ese frío de mediados de invierno. A poco de caminar rumbo a casa, divisé de pronto, un coche conocido que se aproxima. Un agradable rostro y una mano que me hacía adiós pasaron frente a mi.
Era mi vecina con su padre, ella una chiquita simpática, abierta, sociable quién ya parecía tener un futuro. Eramos amigos y no podría negar cierta debilidad por ella, pero mi internado limitaba mis contactos sociales. Ya había escuchado que se mudarían de casa, pero me costaba creerlo, de todas maneras esto no tendría que suceder justo ahora. No! por favor no justo hoy día!. Algo me sacudió interiormente...era ya la realidad de unas malas noticias?... Presagios malditos? Apuré el paso, quería saber y constatar si esos malos presentimientos eran ya un hecho.
La calle, mi calle, era larga, largísima, sin divisiones, sin otras calles que la cortaran, como Chile mismo, hasta con casi todos sus elementos sociales allí representados. Su largo la hacía aún más angosta, pero esta se sentía hoy más larga que nunca! Caminar y caminar sin llegar, como en la pantomima, los pasos se daban pero no se avanzaba nada, sólo Michel Jaksson lo podría haber hecho mejor. De pronto ví mi casa y luego la de mi vecinita. Solo me quería morir y que la tierra me tragara! Malditos los dioses! Que les he habré echo? Como era posible? La casa estaba vacía!! VA-CI-A! así con mayúsculas y todo.
Lo que era una alegre casa se había transformado en un cascarón, cascarón con unas inmensas ventanas vacías y negras, sin cortinas, que me miraban casi con burla. Fué la primera vez que pude visualizar y tener una idea de lo que era un hoyo negro interestelar, la luz que entraba no salía más. NEGRO, todo negro, requetecontra negro! Se habían ido, bien.....pero a dónde? No lo supe nunca. Solo sabía que ya no estaban más.
Si mi castigo en el colegio se hubiese hecho realidad no habría ni siquiera divisado, a mi vecina y ni a la señora del bus, ni borrachos, ni gatos muertos habrían existido. Esas pequeñas circunstancias que pueden marcar tantas diferencias en una vida, me hacen temblar, que se ha perdido? que se ha ganado?.... nunca lo llegaremos a saber. Nunca quise más mi lección de historia que entonces y para olvidar creí que el derrumbe del imperio romano estaba bién, siempre habría catastrofes peores.
A que se debía tanta decepción? Por que sentía tanta inquietud y desesperanza? Creo que en el fondo era y es mi odio a las separaciones, especialmente de aquellas personas que se comienzan a estimar y dar por seguras. Esto fué solo una lección más que la vida me daba, haciéndome consciente de que hay cosas difíciles de aprender, difíciles de digerir.... y que algunos, quizas yo, hasta se quedarían repitiendo de curso.