El maravilloso mundo de la cirugía refractiva. Primera parte.

 

Me he planteado muchas veces escribir acerca de este tema. Como oftalmólogo, aunque no me dedique expresamente a la cirugía refractiva, me gustaría que todos supiéramos en qué consiste esta técnica quirúrgica que puede ir desde la magia de ver sin gafas ni lentillas, hasta la más horrible de las pesadillas si existen complicaciones más o menos serias.
 
Yo diría que todos los cirujanos refractivos que conozco son honestos y buenos profesionales. Eso no quiere decir que no pueda haber de todo, como en botica. Pero en general, cualquiera que tenga interés en operarse tiene una muy elevada probabilidad de topar con un buen profesional. Yo no tengo experiencia directa como primer cirujano en procesos refractivos con láser excimer, pero sí veo y trato diariamente muchos pacientes que van a operarse, que se acaban de operar o que hace algún tiempo que se operaron, en la nuestra o en otras clínicas, e incluso cada vez más, pacientes que se han operado y que acuden por este u otros motivos a la seguridad social. Desde esta perspectiva me voy a permitir intentar aclarar algunos conceptos.
  
Hace no mucho, por casualidad, haciendo una búsqueda en internet, conocí un foro de afectados por lasik. Aquello me impactó por el sufrimiento y el dolor que aquellos posts reflejaban. En especial, el de una madre que vio como su hija sufría sendos desprendimientos de retina –en ambos ojos- tras someterse a esta cirugía.
Reconozco que me tocó en lo más hondo. Decidí intervenir en el foro y me identifiqué como oftalmólogo aunque utilicé un pseudónimo –nick- a la usanza de estos sitios. Durante un par de semanas posteé con ellos. Debo decir que se mostraron muy receptivos e incluso agradecidos de mi presencia. Alguno de los moderadores me ofreció hacer publicidad de mi consulta a lo que yo no accedí, por ética principalmente. La cuestión es que “algo” o “alguien” ha debido borrar del mapa este foro. Ya no soy capaz de entrar y el buscador cuando lo encuentra, al intentar acceder, muestra esa información de que la página ha caducado. Me pregunto qué ha pasado con este foro. Un saludo a todos ellos.
   
He sabido que esta madre llevó ante los tribunales al cirujano. Estos han fallado desestimando la demanda ya que no hubo mala praxis. Esto no quita un ápice de intensidad a la tragedia derivada de la cirugía, pero es importante mantener la cabeza fría para no satanizar a un profesional que actuó eficientemente. Las complicaciones son poco frecuentes, muy poco frecuentes diría yo, pero la estadística tiene estas trampas. Para el que tiene la mala suerte de padecerlas, la incidencia personalizada es del cien por cien.
   
Leerles me ha resultado muy útil. Me he esforzado mucho en tratar de comprenderles. La mayoría se quejan de sequedad (desde sensación de arenilla a escozor... en los casos más graves, dolor e intensa fotofobia), de mala calidad visual (halos, aberraciones ópticas, visión doble, triple, etc...), de falta de información antes de la cirugía,...
   
En primer lugar me gustaría recordar a todo el mundo que si uno piensa en “quitarse las gafas” lo que va a hacer es operarse. Esto que parece una perogrullada no lo es tanto. No sé muy bien por qué, pero la cirugía ocular es a juicio de la mayoría, algo tan sencillo que no supone el más mínimo riesgo.
   
El otro día en la televisión, sin venir a cuento porque el motivo del comentario era otro más propio de “El caso”, aclaraban que una persona fallecida iba a ser intervenida al día siguiente de cataratas pero que como “eso no es una operación de quirófano ni na´ “, -aclaraba el señor- pues no le iba a acompañar nadie y por eso no le echaron en falta hasta la tarde.
     
Una intervención quirúrgica, ¡ojo!aunque sea de la vista, es una intervención quirúrgica.... con su quirófano, su cirujano, sus pijamitas verdes y con su riesgo de complicaciones; escasísimas, pero posibles.
    
La cirugía ocular se ha beneficiado de los avances de la tecnología como casi ninguna otra especialidad. Gracias a la tecnología, somos capaces de realizar intervenciones microquirúrgicas, y recalco micro, en unos tiempos record y con unos excelentes resultados casi sin complicaciones. Lo que no entiendo es por qué todo el mundo acepta sin duda alguna que sanear las tuberías y alicatar el baño a cartabón es muy “difisi, caballero”, mientras que “operarse de la vista, Mari, es mu´ sensillo”. Bueno, en parte por culpa nuestra...
    
El salto del médico oftalmólogo del “seguro” a la medicina privada ha hecho que las clínicas, en un afán de conseguir clientes, hayan hecho y sigan haciendo una publicidad un poco agresiva. Entiendo por agresiva el prometer una cirugía indolora, sin anestesia, sin enrojecimiento ocular, sin necesidad de baja laboral, sin..., sin... lo que me recuerda aquello de: “Mira papá, sin manos ¡papá! ¡papá! Mira, mira, sin manos... (Recataplum, plof, plaf,...plof y replof) Sin dientez, fafá, mida, zin dientez”.
   
Posiblemente esta publicidad ha llevado a desinformar al paciente. Asumo nuestra parte de culpa en esto. Sic.
   
Lo cierto es que no existe ninguna intervención quirúrgica que esté exenta de riesgo. De ahí que exista un papel que es obligatorio por ley, el consentimiento informado, que todo paciente debe firmar antes de operarse. Su significado se limita a afirmar que este paciente que lo firma, ha recibido información suficiente para poder decidir libremente si desea operarse. No es en contra de lo que mucha gente piensa, una licencia para... ¿cómo era eso del 007?
   
Antes de operarse hay que informarse. Esto es fundamental, pero acertar es muy difícil. Cualquier patología, cualquier tratamiento, así como cualquier intervención quirúrgica, supone una lista de posibles complicaciones. Enumerarlas es muy fácil.
Lo difícil es establecer el límite entre dar una información beneficiosa sin traumatizar la psique del pobre paciente que bastante tiene con saber que está más o menos malito. Mi opinión personal es que el paciente debe poner ese límite y tú, como médico, saber cuándo te está pidiendo que pares. Cualquier otra cosa es caer en paternalismos. El médico no puede ni debe decidir por el paciente, excepto en casos extremos en los que demorar unos minutos una decisión ponga en peligro al paciente.
    
De manera que antes de operarse hay que informarse, y preguntar lo que no se entienda.
   
 
Tras la información hay que asumir los riesgos. Esto está claro. Si los asumes te operas y si no, no.
   
 
 
 
 
 
 
 
La cirugía refractiva tiene pocos riesgos y los resultados son muy buenos, pero hay cosas que debemos saber y prometo contároslo en un futuro próximo.

Flashes

Si cada vez que pienso en ti te enviara un sms, no podría dormir, ducharme, ir a natación, bailar, hacer presentaciones, escribir en Facebook ni hacer el amor.

Ahora paro en seco un informe y te escribo en letras de nube sobre el cielo de Shanghai:

te quiero . . .
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"No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo"

Galileo Galileo

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(823)

<¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?

Bertrand Russell

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(777)

Nada en el mundo puede sustituir a la perseverancia. El talento no lo hará; nada es más común que un hombre de talento sin éxito. El genio tampoco; el genio no premiado es casi un axioma. La educación por sí sola tampoco; el mundo esta lleno de cultos sin gloria. Sólo la perseverancia y la firmeza son omnipotentes.

Adam J. Jackson

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"Live and work but do not forget to play, to have fun in life and really enjoy it"

Vive y trabaja pero no te olvides de jugar, de divertirte en tu vida y de disfrutar de ella.

Eileen Caddy

    

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